No sueltes la mano de Dios

No sueltes la mano de Dios

No sueltes la mano de Dios

El pasado fin de semana mientras jugaba en el parque con mi hijo menor, me quede viendo a un pequeño que venía caminando tomado de la mano de su papá, en un momento el pequeño soltó la mano de su padre y comenzó a jugar corriendo y saltando en el andén, como esquivando las rayas que dividen el piso. En un instante y el padre sin darse cuenta, su pequeño hijo se cayó golpeándose fuertemente en su cabeza. Cuando se cayó inmediatamente pensé: si no se hubiera soltado de la mano de su papá, seguro no se hubiera caído.

Días después cuando salía de la misa del domingo, recordé aquella escena que había contemplado en el parque mientras jugaba con mi hijo. Traje a mi memoria aquella frase “si no se hubiera soltado de la mano de su papá, seguro no se hubiera caído”,  y comparándola con mi vida espiritual, pensé de inmediato que muchas veces hacemos lo mismo que éste pequeño con su padre, soltamos nuestra mano a nuestro Padre celestial. Pero cuando le soltamos la mano a Dios?. Pues bien, lo hacemos cuando actuamos mal, cuando tenemos envidia, cuando tenemos mal genio, cuando somos intolerantes, cuando cometemos pecado; en fin, cuando hacemos todo aquello que no le agrada a Dios. Mis queridos hermanos, después como consecuencia de esta forma de actuar, caemos, nos golpeamos con el mundo, nos lastimamos de una forma que nos aflige, a tal punto que terminamos preguntándonos porque me paso esto? Que hice mal para merecer esta situación?....y la respuesta es: por haber soltado la mano a nuestro Padre.

Dios a través del Evangelio, nos invita a dirigir nuestra atención en las cosas buenas, en las que a Él le agradan. Nos invita a seguir el camino de su Hijo Nuestro Señor Jesús, porque solo así podremos abandonar todos esos comportamientos que hacen que soltemos su mano alejándonos del buen camino de la salvación. Hermanos, renunciemos a todo lo que nos separe de Dios, y practiquemos todo aquello que estamos seguros nos ayudará a encontrar el camino correcto a la salvación, en este camino no nos vamos a caer, ni mucho menos nos vamos a lastimar, por que tengan la completa seguridad que Dios nos tomara de su Mano y no dirigirá según sea su voluntad.

Hoy les invito a no soltar la mano de Dios como lo hizo el pequeño que soltó la mano de su papa por ir a jugar solo. Evita las tentaciones, no le hagas caso al enemigo, y por favor no vayas atrás de eso pretencioso que te ofrece el mundo. Mejor, querido hermano, sigue caminando de la mano de Dios, no importa a que te enfrentes en la vida, pero nunca sueltes su mano, pues no hay nada más seguro que su protección y orientación. Yo no pienso soltarme de la mano de Dios y tú?

 

Cordial saludo,

Oscar Rojas Parra